La cetosis es un estado metabólico en el que el organismo utiliza las grasas como fuente principal de energía en lugar de los carbohidratos. En los últimos años ha ganado popularidad como base de las dietas cetogénicas, pero también genera dudas razonables: ¿es segura? ¿Tiene beneficios reales? ¿Cuándo puede ser peligrosa? Esta guía responde esas preguntas con base en la evidencia científica disponible.
¿Qué es la cetosis?
En condiciones normales, el organismo obtiene energía principalmente de la glucosa —procedente de los carbohidratos de la dieta—. Cuando la ingesta de carbohidratos se reduce drásticamente (generalmente por debajo de 20–50 g al día) o durante períodos de ayuno prolongado, las reservas de glucógeno hepático se agotan y el hígado comienza a producir cuerpos cetónicos a partir de los ácidos grasos.
Los tres cuerpos cetónicos principales son el beta-hidroxibutirato (BHB), el acetoacetato y la acetona. Estos compuestos pasan al torrente sanguíneo y se convierten en la fuente de energía alternativa para el cerebro, el corazón y otros órganos que habitualmente dependen de la glucosa.
Se considera que una persona está en cetosis nutricional cuando los niveles de beta-hidroxibutirato en sangre se sitúan entre 0,5 y 3 mmol/L.
Cetosis nutricional vs cetoacidosis diabética: una distinción fundamental
Es imprescindible diferenciar la cetosis nutricional —un estado metabólico controlado y seguro en personas sanas— de la cetoacidosis diabética, que es una emergencia médica grave.
| Característica | Cetosis nutricional | Cetoacidosis diabética |
|---|---|---|
| Niveles de cetonas en sangre | 0,5–3 mmol/L | > 10–25 mmol/L |
| Glucemia | Normal o baja-normal | Muy elevada (> 250 mg/dL) |
| pH sanguíneo | Normal | Acidótico (< 7,35) |
| Insulina | Presente (aunque baja) | Ausente o insuficiente |
| Contexto habitual | Dieta cetogénica, ayuno | Diabetes tipo 1 descompensada |
| Riesgo vital | No en personas sanas | Sí, requiere atención urgente |
En personas sin diabetes, la insulina residual evita que las cetonas alcancen niveles peligrosos incluso en cetosis intensa. En personas con diabetes tipo 1 sin insulina, la acumulación de cetonas es descontrolada y el pH sanguíneo cae a niveles incompatibles con la vida.
Beneficios de la cetosis con evidencia científica
Control del peso y composición corporal
La dieta cetogénica produce una pérdida de peso inicial rápida —en gran parte debida a la eliminación de agua asociada al glucógeno— y, a medio plazo, puede mantener una reducción calórica espontánea gracias al efecto saciante de las proteínas y las grasas.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en The BMJ que comparó dietas bajas en carbohidratos con dietas bajas en grasas concluyó que las primeras producen una mayor pérdida de peso a 6 meses, aunque las diferencias se atenúan a los 12 meses. Ninguna dieta demostró superioridad clara a largo plazo.
Fuente: Tobias DK, et al. «Effect of low-fat diet interventions versus other diet interventions on long-term weight change in adults: a systematic review and meta-analysis». The Lancet Diabetes & Endocrinology, 2015;3(12):968–979. doi:10.1016/S2213-8587(15)00367-8
Control glucémico en diabetes tipo 2
La restricción de carbohidratos reduce directamente la glucemia postprandial y la demanda de insulina, lo que puede mejorar significativamente el control glucémico en personas con diabetes tipo 2. Algunos pacientes bien supervisados llegan a reducir o eliminar medicación antidiabética bajo control médico.
Sin embargo, este efecto requiere una supervisión médica estrecha, especialmente en pacientes tratados con insulina o sulfonilureas, por el riesgo de hipoglucemia.
Epilepsia refractaria
La indicación con mayor evidencia y más antigüedad es el tratamiento de la epilepsia refractaria en niños. La dieta cetogénica clásica —con ratio 4:1 entre grasas y carbohidratos+proteínas— se usa en epilepsia desde los años 1920 y sigue siendo un tratamiento eficaz cuando los fármacos antiepilépticos no controlan las crisis.
Síndrome metabólico y resistencia a la insulina
En personas con síndrome metabólico —obesidad abdominal, hipertensión, glucemia elevada, triglicéridos altos y HDL bajo— la cetosis nutricional puede mejorar de forma simultánea varios de estos parámetros. La reducción de triglicéridos y la mejora de la sensibilidad insulínica son los efectos más consistentes.
Riesgos y efectos secundarios de la cetosis
«Gripe cetogénica» (keto flu)
Durante los primeros días de adaptación a la cetosis, es frecuente experimentar cefalea, fatiga, irritabilidad, náuseas y dificultad de concentración. Estos síntomas se deben a la pérdida de electrolitos —especialmente sodio, potasio y magnesio— asociada a la reducción del glucógeno y la consiguiente eliminación de agua. Suelen desaparecer en 1–2 semanas.
Riesgo cardiovascular a largo plazo: debate abierto
Uno de los aspectos más debatidos de la cetosis nutricional es su impacto cardiovascular a largo plazo. Algunas personas que siguen dietas cetogénicas experimentan un aumento del colesterol LDL, especialmente el LDL de partículas pequeñas y densas, que es el más aterogénico.
Sin embargo, el impacto real sobre el riesgo cardiovascular depende en gran medida de la calidad de las grasas consumidas: una dieta cetogénica basada en grasas saturadas (mantequilla, carne grasa, lácteos enteros) puede elevar el LDL de forma preocupante, mientras que una basada en grasas insaturadas (aceite de oliva, aguacate, frutos secos) tiene un perfil lipídico más favorable.
Impacto renal
La mayor ingesta proteica habitual en las dietas cetogénicas puede aumentar la carga de trabajo renal. En personas con enfermedad renal crónica, la cetosis no supervisada puede acelerar el deterioro de la función renal. Es una contraindicación relativa que requiere valoración médica individualizada.
Déficits nutricionales
La eliminación de grupos alimentarios completos (cereales, legumbres, muchas frutas) puede producir déficits de fibra, tiamina, folato, selenio y otros micronutrientes si no se planifica correctamente. Una dieta cetogénica bien formulada debe incluir abundantes verduras de hoja verde y puede requerir suplementación.
Contraindicaciones absolutas
- Déficit de piruvato carboxilasa
- Porfiria
- Defectos del metabolismo de los ácidos grasos
- Pancreatitis activa
- Insuficiencia hepática grave
- Diabetes tipo 1 sin supervisión médica estrecha
¿La cetosis es adecuada para todo el mundo?
No. A pesar de su popularidad, la dieta cetogénica no es una estrategia universal ni superior a otros patrones alimentarios para todas las personas. Las guías de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) reconocen las dietas bajas en carbohidratos como una opción válida para el control glucémico en adultos con diabetes tipo 2, pero subrayan que debe ser individualizada, supervisada y planificada con un profesional sanitario.
Fuente: American Diabetes Association. «Facilitating Behavior Change and Well-being to Improve Health Outcomes: Standards of Medical Care in Diabetes». Diabetes Care, 2021;44(Suppl 1):S53–S72. doi:10.2337/dc21-S005
Las personas que podrían beneficiarse de una valoración específica sobre la cetosis incluyen:
- Diabéticos tipo 2 con mal control glucémico a pesar de medicación
- Personas con obesidad y síndrome metabólico que no responden a otras dietas
- Pacientes con epilepsia refractaria (en contexto pediátrico o adulto, bajo supervisión neurológica)
Conclusión
La cetosis es un estado metabólico real con beneficios documentados en contextos específicos —especialmente control glucémico, pérdida de peso a corto plazo y epilepsia refractaria— pero no es una solución universal ni exenta de riesgos. Su seguridad y eficacia dependen del contexto clínico de cada persona, de la calidad de los alimentos elegidos y de una supervisión médica adecuada.
Si estás considerando una dieta cetogénica o tienes dudas sobre si es adecuada para ti teniendo en cuenta tu estado de salud, analíticas previas o medicación actual, los especialistas en Medicina Interna de Dexeus pueden ayudarte a valorarlo con criterio clínico y sin dogmatismos nutricionales.







